Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha,
para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,
para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Comentario:
El Evangelio de hoy nos habla de un cambio, una forma de actuar y comportarse distinta, más difícil por supuesto, pero siguiendo los valores que Jesús espera de nosotros. Tenemos que tener en cuenta que elegimos ser cristianos con todo lo que ello conlleva, que lo divertido y entretenido está bien, pero como ya aprendimos el año pasado la moral católica es de máximos, y por ello siempre tenemos que intentar ir un poco más allá, hacer aquello que nos resulta costoso y que nos supone un esfuerzo.
Este año supondrá un cambio en nuestra vida, es el año de nuestra confirmación, y que mejor que hoy, Miércoles de Ceniza, para empezar un cambio en nuestro interior y forma de comportarnos, que como se nos expresa en el Evangelio no es para los demás, no es cuestión de que vean lo buenos que somos y lo que ayudamos, queremos un cambio que nos acerque poco a poco y cada vez más a lo que tanto nosotros mismos como Jesús espera de nosotros.
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